Un tipo se encuentra con un intelectual y le dice: “Anoche te vi en un
sueño”. “Vaya -contesta el intelectual-, estaba tan ocupado que yo no te vi a
ti”.
Un intelectual vio
un pozo muy profundo en su región y preguntó si el agua estaba buena. El
campesino le dijo que sí, que sus padres solían beber de ese pozo. El intelectual
exclamó: “¡Qué largos debían ser sus cuellos si podían beber de un pozo tan
profundo!”.
Un hombre acude al vendedor de
esclavos y se queja de que uno de los que acaba de comprar se ha muerto, a lo
que el vendedor responde: “¡Nunca hizo nada parecido cuando estaba conmigo!”.
Un tipo está abroncando a un borracho porque
pierde toda noción de la realidad cuando bebe más de la cuenta. A lo que el
borracho le contesta, indignado: “Mira quién habla… El tipo que tiene dos
cabezas”.