Un tipo se
va a casar, y en su fiesta de despedida de soltero se emborracha de tal forma
que cuando va al baño se agarra el pene con la puerta, accidentándose. Sus
amigos le llevan de urgencia con un médico, quien después de examinarle hace la
siguiente recomendación:
— Señor, esto luce muy mal... voy a tener que
entablillársela.
— ¿Entablillar Dr.? No puede ser! Yo me caso mañana!
— Pues decida... hay que entablillar ahora mismo, o
habrá que amputársela en dos o tres días.
Total, que el tipo presionado por el peligro que implica perder la polla,
decide que se la entablillen allí mismo. Al otro día llega a la habitación del
hotel con su nueva esposa, quien se va directamente al baño a prepararse, en lo
que el marido se desnuda y se mete en la cama a esperarla pacientemente. Al
salir desnuda, la mujer se para frente a él provocativamente y le dice con cara
de inocente:
— Mira Pepe, mira como me he conservado virgen para ti
durante todo este tiempo.
A lo que él, destapándose de una vez le dice pícaramente:
— Y yo, mírame a mí! yo ni siquiera la he desembalado!